Cajas vacías y selfies: La (otra) tragedia después de los sismos en México

No se han levantado aún todos los escombros y la confianza ha vuelto a cimbrarse. En México, a la par de la solidaridad inamovible de la gente para con las víctimas de últimos dos sismos, se deja ver la grieta profunda que hay con los políticos y que se muestra en clave de espectáculo.

Cajas vacías y selfies: La (otra) tragedia después de los sismos en México

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La tragedia vivida en el último mes tras el paso de dos devastadores sismos en México, con un saldo de más de 400 víctimas mortales, ha dejado ver con más claridad dos valores contrapuestos: la solidaridad de los pueblos para con los suyos y la “rapiña” política de algunos partidos para tratar de sacar rédito en medio del dolor colectivo, con miras a las elecciones de 2018.

En las redes abundan las denuncias de las personas que, con indignación, observan el uso de logotipos de partidos en la repartición de víveres y enseres donados por la población; el desvío de camiones de insumos por parte de las autoridades locales para ser entregados en nombre de algún político o, incluso, la retención de ayudas por parte de gobernadores y alcaldes para ser entregados a su entorno.

Esta semana, un vídeo divulgado en las redes dejó mal parados al secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, y al gobernador de Morelos, Graco Ramírez. La gente, furiosa, gritaba: “¡Que repartan, que repartan, que repartan!” y “¡Ratas, ratas, ratas!”, en protesta a la supuesta retención que hace el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de las donaciones de los ciudadanos.

Esa reacción tiene sus raíces en la profunda desconfianza que hay en los partidos políticos, especialmente en los últimos años, cuando se han destapado las “ollas” de corrupción que involucran a los más altos mandos. Desde el sismo en Oaxaca, a principios del mes de septiembre, la población ha manifestado su rotundo rechazo a la actuación proselitista en medio de las dificultades y, más aún, llamado a prescindir de las redes del gobierno y apostar a la organización ciudadana.

Uno los debates que está pie en el país es la posibilidad de destinar todo el dinero de las millonarias campañas para las elecciones de 2018 a los damnificados por el sismo. La respuestas de las toldas ha sido mixta pero, de acera y acera, los señalamientos a las prácticas poco éticas continúan. A mediados del mes, cuando el sismo de 7,1 aún no había sacudido la capital mexicana y Oaxaca empezaba a levantarse de los escombros, la Misión de Observación Humanitaria lanzó una alerta: “los partidos políticos, sin excepción, están lucrando políticamente con la tragedia lo que exhibe lo ruin y mezquinos que son, porque hasta de la desgracia ajena hacen negocio”.

Al renunciar al financiamiento 2017, todos los partidos lograríamos reunir cerca de 1,000 MDP para damnificados.

“No sean tímidos”

La figura del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, no ha escapado de las críticas por algunos comentarios que ha hecho durante la emergencia. En días recientes se le vio en Oaxaca junto a su esposa, la actriz Angélica Rivera, mientras “armaba la escena” para la repartición de insumos en cajas del DIF, cuya directiva está en manos de la primera dama.

“(Hagamos) una cadena humana, de los que son medios, (ayuden) aunque sea un ratito (…) Hagan espacio para que hayan más. ¡Qué pocos solidarios son los medios!”, se le escucha al mandatario mexicano minutos antes de cargar cajas frente a las cámaras y pedir a los camarógrafos, sin éxito, que se unieran a la escena. “No están tan pesadas”, admite entre sonrisas y chistes en un acto público realizado tras el sismo en Oaxaca.

Pero el comentario más desacertado del Jefe de Estado quedó registrado en otro vídeo, cuando después de cargar una caja con inusual ligereza, afirma: “esto no tiene nada”. Rivera le responde inmediatamente: “es que esas tienen son cosas para bebés”.

Despeinada y desarreglada

En una de las mecas de las telenovelas latinoamericanas, como es México, el rol de las actrices en la opinión pública pesa. Y cuando son las esposas de políticos de alto perfil, aún más. Es el caso de la protagonista de dramáticos y cantante Anahí.

Recientemente, la primera dama de Chiapas levantó la indignación de la gente al compartir un video, mientras se encontraba en un centro de acopio, sólo para decir que estaba “muy despeinada, muy mal arreglada y muy fea” y no le “importaba” su imagen porque su prioridad era ayudar. Días después, y ante la reacción de rechazo, tuvo que pedir disculpas.

“Una disculpa a quienes se hayan sentido ofendidos por mi comentario en el video de hace unos días, a veces yo me engancho y veo los comentarios que me escriben y no medí las consecuencias. Definitivamente les pido perdón, yo estoy aquí para ayudar y no para hablar de tonterías”, aseguró mientras grababa el video desde un centro de acopio en Tuxtla, Chiapas.

Abucheados y corridos

Los reveses de los políticos no han sido únicamente para el partido de gobierno. El fin de semana pasado, el jefe delegacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Avelino Méndez, fue abucheado por un grupo de unas 70 personas mientras recorría las zonas afectadas en San Gregorio Atlapulco, en Xochimilco.

Según Excélsior, los pobladores de la localidad le reprocharon a Méndez su ausencia en las horas inmediatas tras el sismo, la dilación en el otorgamiento de permisos para reconstruir las casas afectadas y el hecho de que acudiera sólo “para tomarse la foto”.

En el río revuelto de la tragedia, los políticos han ido a pescar, pero la estrategia no siempre funciona como se espera. Para el padre Alejandro Solalinde, también activista de derechos humanos, la participación de la juventud y la ciudadanía ha “desplazado” el protagonismo habitual de los partidos y puesto contra las cuerdas al gobierno en la gestión mediática de la situación.

Por eso no extraña que el domingo, mientras el presidente -bastante asiduo a las fotos– hacía un recorrido por Joquicingo bajo el escrutinio de un ejército de cámaras, uno grupo de estudiantes le gritara: “¡agarre una pala y póngase a trabajar!”. La política en México, como dijo en días recientes el escritor y cronista mexicano Juan Villoro, “está en bancarrota” y los terremotos, quizás, le han dado la estocada final a sus anquilosadas estructuras.

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